viernes, 19 de julio de 2019

LAS VENTAJAS DE SER INVISIBLE

Trabajo práctico

1) Escribir un texto argumentativo en el que justifique el género building de la novela. Para ello utilice como marco teórico el material bibliográfico.  (30 renglones)
2) Qué temas vinculados a la cultura norteamericana de los '90 se desarrollan en la novela? ¿Qué personajes arquetipos los representan?
3) ¿Cuáles  son las referencias  literarias que se introducen? ¿Qué personaje lo hace? Relaciona el tema de estas novelas con el personaje protagonista y sus circunstancias.
4) ¿Cuáles  son las referencias musicales? Analiza la letra de una de las canciones centrales y relacionala con el personaje.
5) ¿Qué  aspectos de Charlie lo transforman en invisible? ¿Cómo describis al protagonista antes y después  de pertenecer al grupo de Patrick y Sam?
6) ¿Por qué  tiene tanta importancia el profesor de literatura en la vida de Charlie?
7) ¿Cómo y mediante qué  personajes se desarrolla el tema del abuso y la violencia?
8) ¿Cómo  se desarrolla el tema de la droga?
9) ¿Cuáles son las experiencias que hacen evolucionar o involucionar al personaje protagonista en su camino hacia la maduración?
10) ¿En qué  aspectos te conmueve el protagonista? ¿Puedes comprenderlo?
11) ¿Quién crees que es el.destinatario de las cartas? Justifica con los indicios que te conducen hacia esa hipótesis.
12) ¿Cómo se desarrolla el tema del amor? ¿Cómo lo atraviesa a Charlie? ¿Puede resolver los conflictos que se le presentan en este aspecto?
13) Expone tu interpretación del final de la novela.

lunes, 15 de julio de 2019

literatura de humor

cuentos humorísticos


Tipos de humor en la literatura humorística

Dentro de la literatura humorística podrían definirse categorías en función de las técnicas literarias y el tipo de humor de cada obra, pudiéndose distinguir 4 grupos principales:

La ironíaLa ironía se basa en el juego con las múltiples acepciones y connotaciones de lo que se dice, entre el sentido literal y el figurado, de forma que se da a entender por el contexto algo que no se expresa directamente, y apela a la inteligencia del lector para poder ser capaz de leer entre líneas.

Ejemplos: ¡La cena se hace sola, no se preocupen! (una madre cansada a su familia)
¡Antes se odiaban, ahora se aman!

La parodia

La parodia consiste en la imitación humorística de un género literario, señalando lo absurdo o forzado de muchas convenciones de dicho género y los tópicos manidos del mismo. 
La parodia más conocida es El Quijote, que parodia el género de las novelas de caballerías.

La sátira

La sátira, dentro de la literatura humorística, está próxima a a la ironía y se caracteriza por usar el humor para criticar usos y costumbres sociales, por lo que conlleva la adopción por parte del narrador de una postura moral. Un ejemplo es Rebelión en la granja

El sarcasmo


El sarcasmo aumenta el aspecto cáustico y mordaz, llegando a burlarse de sus objetivos de forma grotesca,siendo menos sutil que la ironíaImagen relacionadaImagen relacionadaResultado de imagen para ejemplo de sarcasmo literaria

Otros recursos humorísticos

proferaponi6.blogspot.com › 2013/03 › recursos-humoristicos



-          La  ridiculización: la exageración desmedida de características físicas, de carácter, situaciones, vicios, costumbres, defectos, y bondades sociales.
-          Lo inadecuado al contexto, lo incorrecto, lo que va contra el sentido común, lo fuera de lugar o tiempo.
-          El  equívoco, situaciones confusas, desencuentros, desengaños.
-          Lo absurdo, lo ilógico, lo que no parece tener ningún sentido o relación con nada conocido.
-          Lo obvio, aquello que todos saben, lo que no hace falta decir y sólo se sugiere.
-          El doble sentido o polisemia, la palabra o término con más de un significado según la situación.
-          El juego de palabras, la rima.
-          El juego con el sonido y la pronunciación de las palabras. Consiste en alterar el modo habitual de pronunciar una palabra o frase con sentido humorístico.
-          La repetición, insistir con una frase palabra o situación, un gesto, una actitud o una acción natural y habitual de las personas se repite una y otra vez, llega un momento en que pierde su humanidad y se vuelve mecánica, se automatiza.
-          Lo  sorpresivo, lo inesperado, lo impensado, lo que descoloca al otro.
-          La ironía: es una figura retórica que supone siempre una inversión del significado. Es una oposición entre el sentido literal y el derivado. Por ejemplo cuando exclamamos “¡Qué hermoso te quedó el pelo!”, simulando que nos gusta el rarísimo corte que se hizo un amigo, dando a entender lo contrario, por el tono de voz, la mirada, los gestos o cualquier otra señal. Que una frase se interprete de manera irónica depende de la situación y de los participantes.
-          La metáfora con sentido humorístico:
-          La paradoja: situación en la que sucede todo lo contrario de lo que “debería suceder”.
-          El extrañamiento: el ver las cosas, las costumbres, las personas siempre de la misma manera hace que nuestra percepción se automatice. Para evitar esta automatización, para provocar una percepción nueva se utiliza la mirada del extrañamiento, es decir, ver las cosas como si fuera por primera vez,  es una percepción renovada.
-          La complicidad con el lector o espectador.

-          El empleo de personajes estereotipados, que son un patrón o modelo de cualidades o de conducta que lo hacen cómico. Son producto de ideas, prejuicios, actitudes, creencias y opiniones preconcebidas, impuestas por el medio social y cultural, y que se aplican de forma general a todas las personas pertenecientes a una categoría, nacionalidad, etnia, edad, sexo, orientación sexual, procedencia geográfica, entre otros. Hay estereotipos de género (hombre-mujer), étareos (niños, adolescentes, adultos, mayores, etc.), étnicos, nacionales, etc.
https://vanguardia.com.mx/articulo/roberto-fontanarrosa-el-escritor-de-lo-popular/amp/


El mundo ha vivido equivocado


 Roberto Fontanarrosa

 Hugo:- ¿Sabés cómo sería un día perfecto?... suponete... que vos vas de viaje y llegás, ponele, a una isla del Caribe. Qué se yo, Martinica, ponele, Barbados, no se... Saint Thomas. Pipo:- ¿Martinica es una isla?  Si. Creo que sí. Martinica. La Isla de Martinica... Llegás a la isla... sólo, ¿viste? Tenés que estar uin día, ponele. Un par de días. Entonces vos, llegás al hotel, un hotel de la gran puta, cinco estrellas, subís a la habitación, dejás las cosas y bajás a la cafetería a tomar algo. Es de mañana, vos llegás en un avión bien temprano, entonces es media mañana. Bajás a tomar algo.
 P:- Un jugo.
H:- Un jugo. Un jugo de tamarindo, de piña.
 P:- De guayaba, de guayaba.
H:- De guayaba, de esas frutas raras que trienen por ahí. Calor. Hace calor. Vos bajás, pantaloncito blanco livianón. Camisita. Zapatillitas.
 P:- Deportivo.
 H:- Deportivo.
P:- Tipo tenis.
H:- No. No. Ojo, pantaloncito blanco, pero largo, ¿eh? No short. No. Largo. Livianón. Bajás... poca gente. Música suave. Cafetería amplia. Te sentás a la mesa y... se ve el mar ¿no? Se ve el mar. El hotel tiene su playa privada, como corresponde. Poca gente. Poca gente. No mucha gente. No es temporada. Porque tampoco vos vas de turismo. Vos vas por laburo. Una cosa así.
 P:- Claro.
 H:- Entonces ahí... a un par de mesas de la mesa tuya: una mina, sentadita. Desayunando.
P:- Sola.
H:- Sola... o con un macho. Mejor con un macho ¿viste? Pero la mina te juna. Te marca. No alevosamente, pero, registra. La mina, muy buena, alta rubia, ojos verdes, tipo Jaquelín Bisset.
 P:- Me gusta.
H:- La mina, poca bola. Marca de vez en cuando, pero poca bola.
P:- Jaquelín Bisset no es rubia.
H:- ¿No es rubia? ¿Qué es? Castaña.
P:- Si, castaña, castañona.
H:- Bueno... pero ésta es rubia. Remerita azul, pantaloncitos blancos. Cruzada de gambas, fumando. Hablando con el tipo, recostada en el respaldo del silloncito. Esos silloncitos de caña.
P:- ¿Silloncitos de caña? ¿En una cafetería?
H:- Bueno, no. Uno de esos comunes. O como estos (pega dos tincazos en el respaldo de su silla) Pero con apoyabrazos, ¿me entendés? Porque la mina está estirada, así, para atrás, medio alejada de la mesa. Mirando al tipo, cruzada de gambas. O sea, queda de perfil a vos, Pero... ¿qué pasa?
P:- ¿Qué pasa?
H:- La mina se aburre. Se nota que se aburre. El tipo chamuya algunas boludeces y la mina hace así con la cabeza... pero se nota que se hincha las pelotas.
 P:- Y claro, loco...
H:- Entonces, entonces... Vos empezás a hacerte el bocho. Con la mina. ¿Viste cuando vos empezás a junar una mina y no podés dejar de mirarla? ¿Y que entrás a pensar "Mamita, si te agarro"? Vos te empezás a hacer el bocho. Claro, te hacés el boludo...
 P:- Porque está el macho.
H:- No. Pero el macho no calienta. Porque está de espaldas. No te ve. No te ve. Vos te hacés el boludo por si la mina mira. Cosa que no vaya a ser cosa que mire y vos estás sonriendo como un boludo, o que le hagas una inclinación on la cabeza...
P:- O que se te esté cayendo un hilo de baba sobre la mesa.
H:- Claro, claro. No. No. Vos, atento, atento, pero digno. Tipo Mitchum. Tipo Ribert Mitchum.
P:- Bogart, loco. Vamos a los clásicos.
H:- Si, Una cosa así. Fumando, el hombre. Medio entrecerrados los sojos por el humo del faso. Un duro.
P:- Si. A esa altura yo ya estaría duro.
H:- También, también. Pero con dignidad. Porque por ahí te tenés que levantar y tenés que salir encorbado como el jorobado de Notre Dame y ahí se te va a la mierda el encanto. Cagó el atraque. No. Vos, en la tuya. Juguito, un par de sorbos vichando por encima de las pajitas esas, de colores... P:- Los sorbetes.
 H:- Los sorbetes. Una pitada. Mirando de vez en cuando al mar. Pero vos siempre atento a la rubia que balancea lentamente la piernita y a vos...
P:- A vos te corre un sudor helado desde la nuca.
H:- Desde la nuca hasta el mismo nacimiento de los gluteos. Y una palpitación en la garganta... ¿viste? como a los sapos. Que se les hincha la garganta.
P:- Lindo espectáculo para la mina si te mira.
 H:- No, pero eso te parece a vos desde adentto. No. Vos un duque. Un duque. Y... ¿viste? ¿Viste cuando vos decís "viejo, si esta mina me da bola yo me muero. Me caigo al piso redondo", y que medio agradecés que la mina esté con un macho porque te saca de encima el compromiso de tener que atracártela? Pero por el otro lado vos decís "¿Cómo carajo no me la voy a tirar, si esta mina es un avión, un avión"? ¿Viste?
P:- Típico.
H:- Pero vos, claro, perdedor nato, también pensás: "Esta mina ni en pedo me puede dar bola a mí". Porque es una mina de esas de James Bond, de esas bien de las películas. Un aparato infernal. Digamos, todo el hotel es de las películas, con piletas piscinas, parques palmeras, cocoteros, playas privadas.
P:- Catamaranes.
H:- Surf. Grones, Confitería con pianista, negro, también. Una cosa de locos. Entonces vos decís: "Esta mina no me puede dar bola en la puta vida de 2 Dios". Pero, pero...
P:- Al frente.
H:- ¡Al frente! Al frente... y por ahí, por ahí... el tipo se levanta.
P:- El tipo que está con la mina.
H:- El tipo que está con la mina se levanta y se pira. Le da un besito en la boca corto, y se pira. A vos, medio que se te estruja el corazón porque pensás: "Si el tipo éste la besó en la boca, es el macho. No hay duda"... porque uno siempre al principio tiene esa esperanza. "Puede ser el hermano", piensa, "un amigo", qué se yo...
P:- Una institutriz de esas alemanas. Muy rígidas.
H:- Claro, claro. Pero cuando el tipo le zampa el beso en la trucha ya ahí medio que se te acaban las posibilidades... aunque viste como son los yanquis, se besan por cualquier cosa. Ahí viene la mina, t da un chupón y es cosa de todo los días.
P:- ¿Sí?
H:- Sí. Buenos, bueno. La cuestión es que la mina se ha quedado sola en la mesa. El tipo se piró. Se fue. Y la rubia está en la mesa mirando el mar. Balancendo la piernita. Y ahí te agarra el ataque. Ahí te agarra el ataque ¡Está servida, loco! Sola y aburrida. Rebuena, para colmo.
P:- ¡Qué te parece!
H:- Claro. Primero vos esperás. Te hacés el sota y esperás. Porque en una de esas vuelve el dorima. O el tipo ese que estaba con ella y es un quilombo. Entonces vos te quedás en el molde. Y te empieza a laburar el marote de que si te vas y te sentás con ella ¿Qué carajo le decís?
P:- Y además la mina habla en inglés.
H:- No se. No se. Eso no se.
P:- ¿La mina no es norteamericana?
H:- No se porque vos no la escuchás. Vos la viste que está ahí chamuyando con el tipo pero no sabés en que habla.
P:- Y... si habla en inglés te caga.
H:- Si, si... pero, esperá.
P:- Bah. Si habla en inglés, o en francés o en ruso, te caga.
H:- Para, pará
P:- Porque nosotros acá porque manejamos el verso, pero si te agarra una mina que no hable castellano.
H:- Oíme, boludo. Pará. ¿Vos sos amigo mío o amigo de la mina? La mina puede ser francesa, por ejemplo y saber un poco de castellano.
P:- O española. La mina es española.
H:- ¡No! Española no. Dejame de joder con las españolas.
P:- ¿Porqué no?
H:- Las españolas son horribles. Tienen unos pelos así en las piernas.
P:- Sí, mirá la Cantudo.
H:- No, no... dejame de joder con la Cantudo. La mina es una francesa tipo, tipo...
P:- ¿Porqué no la Cantudo?
H:- Tipo... ¿Cómo se llama esta mina?
P:- Romy Scheneider. H:- No, no. Esa mina...
P:- A mí dejame con la Cantudo y sabés...
H:- ¡No rampás las bolas con la Cantudo! ¿Cómo se llama esta mina? Mirá, el día que vos me vengas con tu día perfecto, muy bien, que la mina sea la Cantudo. Pero yo estoy contando mi día. Además esta mina es rubia.
P:- Bueno. La próxima vez que me cuentes tu día perfecto, vos quedate con tu rubia. Pero que la rubia esté con la Cantudo y salimos los cuatro. Así...
H:- Está bien, está bien... . ¡Catherine Deneuve!. Catherine Deneuve. Un tipo así.
P:- Claro. Es muy rubia.
H:- De ese tipo. De cara medio angulosa Y con esa voz así... profunda.
P:- Oíme, si no la escuchaste hablar. Decías...
H:- La mina es francesa, pero habla castellano porque ha vivido en el Perú. ¿Viste que los franceses viajan mucho a Perú?
P:- ¿Sí?
H:- Claro. Porque esta mina es una mina del jet-set. Una arqueóloga o algo así, que viaja por todo el mundo.
P:- Una cosmetóloga.
H:- O dirige una línea internacional de cosmética. Una línea suiza de cosmética. O diseña moda. Habla varios idiomas. Y entonces habla castellano con un acento francés, arrastra las erres...
P:- Como el dueño del hotel donde para Patoruzú.
H:- Eso. Y tiene una voz profunda. Medio áspera. Como Ornela Vanoni.
P:- Ajá, ajá. Me gusta.
H:- La cuestón es que la mina se quedó sola en la mesa, fumando.
P:- Los puchos son Gitanes .
H:- Claro. Los puchos son Gitanes y tiene ¿viste? atado a una de las manijas del bolso, un pañuelo de seda. Fucsia. Bueno. Ahí, la mina se para. Se da vuelta. Y te mira.
P:- ¡Mierda!
H:- Te mira ¿viste? Te mira un momentito, pero no es una mirada de refilón. Una mirada de interés. Profunda.
P:- Ahí te acabás.
H:- No... vos, un hielo. Le mantenés la mirada. Serio. Sin un gesto. Como diciendo: "¿Qué te pasa, cariño?" Sostenés la mirada hasta que la mina se da vuelta y se manda para la playa. con el bolso al hombro. Y... ¿viste cuando las minas se dan cuenta que las están junando, y entonces caminan remarcando más el balanceo?... ¿así? La mina se va para la playa despacito. Matadora. Claro. Vos estás paralizado en la silla, tenés la boca seca y si te mandás un trago del, jugo te parece que tragás papel picado. Cualquier cosa, parece. Te zumban los oídos.
P:- Te sale sangre por la nariz.
H:- No. No. Porque ya te recuperaste. Ya te recuperaste. Y ya empezás a sentir ¿viste? Esa sensación, esa sensación, ese olfato, esa cosa... de la cacería. ¿no? Para colmo, para colmo... la mina llega al ventanal, todo vidriado. Porque la parte de la cafetería que da al mar es puro vidrio. Entonces, cuando la mina llega a la parte de la puerta donde ya sale a la parte de la playa, que hay una explanada y después está la arena, se para. Se para en la puerta ¿viste? Como deslumbrada por el sol. Y mira para 3 todos lados. Busca algo dentro del bolso con un gesto de fastidio...
P:- Los lentes negros.
H:- Algo así. Lo que pasa es que la mina está aburrida. Y en eso, antes de salir ya del todo, gira un poco. Y te vuelve a mirar...
P:- Ahh... jajajá...
H:- ¿Viste cuando de golpe una mina te mira y vos no sabés…?
P:- Si. Si te mira a vos o a alguien de atrás.
H:- Claro, claro, eso. Que vos te das vuelta para ver si atrás no hay otro tipo, qué se yo, para asegurarte.
P:- Si, si.
H:- Pero no. La mina te vuelve a mirar a vos. Ya no tan largo, pero...
P:- Está con vos.
H:- Está con vos.
P:- La mina siempre seria.
H:- Ah, sí. Sí. Seria. Juna, pero ni una sonrisa. Los ojitos, nada más. No se regala. Digamos...
P:- Insinúa.
H:- Eso. Insinúa... Entonces vos, llamás al mozo ¿viste? "Mozo" ... no te sale ni la voz. Tenés la garganta seca. "Mozo" Firmás tu cuenta y ahí nomás te mandás para la habitación. A los pedos.
P:- A la habitación.
H:- Claro. Porque vos ya viste que la mina se fue para la playa. O sea, la tenés ubicada y un poco la seguridad de que la mina se va a quedar ahí. Entonces vas a la habitación y te ponés la malla, cazás una toalla. Una revista...
P:- Ah. Eso si. Imprescidible. Un libro...
H:- Si. Si, si. Un libro, una revista, cualquier cosa, para llevar debajo de brazo y salís rajando para la playa cosa de que no vaya a aparecer algún otro y te primerée. Bajás y te mandás a la playa. Como siempre pasa, la primera ojeda que das, no la ves. Ahjí te puteás, decís: "¿Para qué mierda me fui arriba a cambiar"? Y te desesperás. Pero por ahí ves que viene caminando, entre alguna gente que hay, tomando una coca-cola que ha ido a comprar. La mina te ve, pero se hace la sota. Se tira por ahí, en una lona. No, en una de esas reposeras y se pone a tomar sol. Medio se apoliya.
P:- Ahí te cagó.
H:- No. bueno. Al fin te la atracás.
P:- Ah no. ¡Qué piola! Así cualquiera. es como en esas películas donde un tipo dice: "me voy a atracar esa mina" y después aparece con la mina, charlando lo más piola, encamado. Y no te dicen cómo el tipo se la atracó. Que es la parte jodida.
H:- Bueno. Pará, pará. Vos te quedás vigilando. ves, por ejemplo que no hay ningún peligro cercano. Ningún tipo, ningún tuburonazo, como vos que ande rondando. O algún tipo con su mujer que vicha. Los yanquis, los ingleses por ahí ven una mina que es una bestia increible y no se les mueve un pelo. Ni se dan vuelta. No dan bola. No son latinos. Entonces vos ves que no hay peligro cercano y planeás la cosa. Vos tenés una situación provilegiada. estás solo. Tenés tiempo. Tenés guita...
P:- No como acá.
H:- Claro. Además ahí no te juna nadie. No hay quemo posible. Entonces por ahí te vas un poco al mar, nadás, hacés la plancha. Y cuando volvés, ves que la mina está leyendo. En la reposera, pero leyendo. Entonces vos, desde tu pueto de vigilancia, ni muy cerca, ni muy lejos, te ponés también a leer. Por ahí te dan ganas, ¿viste?... de largar todo a la mierda, cazar un bote, alquilar un catamarán y disfrutar un poco en lugar de andar sufriendo por una mina por ahí.. Pero claro, cuando la mirás y por ahí le ves mover una piernita...
P:- Venís muerto.
H:- Lógico. En eso la ,mina se levanta y se va para un barcito que hay en la playa, muy bacán. Ese es el momento, es el momento... lo que vos me pedías que te explicara.
P:- Claro. Porque si no es muy facil.
H:- Vos vas y te sentás al lao. Ya sin hacerte tanto el boludo, ya, ya en la lucha, y ahí vas a los bifes. Le preguntás, por ejemplo : "¿Usted es norteamericana?" En un tono monocorde. Casi, digamos, periodístico. Sin sonrisitas ni nada de eso. Ahí la mina te mira un momento, fijamente y es cuando... P:- Te cagás en las patas.
H:- ¡Claro! ¡Claro! Porque ese es el momento crucial. Ahí se juega el destino del país. Si la mina se hace la sota y mira para otro lado. O si dice "si" caza el vaso y se va a la mierda, perdiste. Perdiste completamente. Pero no. La mina te mira, dice "si". "Si ¿porqué?" Y se sonríe.
P:- ¡Papito!
H:- ¡Papito! ¡Vamos Argentina todavía! ¡Se viene abajo el estadio! ¿Viste esas minas que son serias, que no se ríen ni de casualidad, pero que por ahí se sonríen y es como si tuviesen un fluorescente en la boca? ¿Que vos no sabés de dónde sacan tantos dientes? una cosa...
P:- Como farrah Fawcett.
H:- Si. Que es una particularidad de las modelos. estás serias, de golpe le dicxen "sonreí" y ¡plin! encienden una sonrisa de puta madre que no sabés de dónde la sacan... Bueno, la mina te mira, te dice "Si ¿porqué"? y..
P:- Te da el pie.
H:- Claro. Te da el pie para colmo. Entonces vos decís "permiso" , el barrio es el barrio, y te sentás en el taburete de al lado y entrás al chamuyo...
P:- Muy facilongo lo veo.
H:- Lo que pasa es que mina está con vos. Está con vos. La mina ya tiene decidido que te va a dar bola. No va a andar havçciendo las boludeces de hacerse la estrecha o esas cosas. Es una mina que está en el gran muindo internacional ny sabe lo que quiere. La mina va a los bifes. No se regala, pero va a los bifes. Si le gusta un tipo le da pèlota de entrada y a otra cosa.
P:- Eso es cierto. Esas minas son así.
H:- Entonces vos empezás el chamuyo. ya tranquilo. Ya gozando la cosa, porque sabés que la cosa viene bien, ya estás en ganador. garpás los tragos, tirás unas rupias sobre el mostrador al grone y te vas con la mina para las reposeras. Y vos ves que los tipos te junan como diciendo "hijo de puta, se levantó el avión ese". Pero vos, un duque, fumás, te hacés el sota y la 4 ves caminar a la mina delante tuyo...
P:- Bueno... el peor momento ya ha pasado.
H:- En fin. Entonces escuchame cómo es la milonga, la milonga del día perfecto: Un poco de natación, el mar, las olas, te alquilas un catamarán... y a eso de las seis o siete de la tarde, te mandás al bar y te das algún trago largo...
P:- Un ron Barbados.
H:- Fijate, fijate... preferiría mejor un gin-tonic. Un gintonic.
P:- Loco, eso pedilo es Mombasa. En algún boliche de esos. Pero no te pidás un gin-tonic en un lugar así. Con esa mina...
H:- Grave error. Grave error. ¿Qué tomaban los tipos que aparecen en la novela de hemingway, de esas en el Caribe, Islas en el Golfo, por ejemplo.
P:- Bacardí.
H:- Bacardí ¡Y gin-tonic! Gin-tonic, mi amigo. Pero la cosa no es esa. No es que pidas tal o cual trago. La cosa es que no vayas a pedir algo que te tire a la lona. tenés que pedir algo que más o menos sepas que te la aguantás. Mirá si todavía que ya tenés la mina en casa te levantás un pedo que flameás o te descomponés y después andás con diarrea, te cagás ahí en el lobby del hotel.
P:- Vomitás.
H:- Vomitás. Le vomitás las pilchas a la mina. Un asco, un asco. No, no. Un gin-tonic y la mina pide una cosa así. Ahí charlás un ratito. La mina muy piola. Muy bien. Muy agradable. Simpática.
P:- Muy bien la mina.
H:- Si, si. Una mina de unos 26 o 27 años. No una pendeja. Casadwa. Bien en su matrimonio. Bien. Que sabe lo que está haciendo. La mina quiere pasar bien esa noche y a otra cosa.
P:- Claro.
H:- Claro. Ninguna complicación. No es de las que te van a hacer un quilombo al día siguiente ni nada de eso. La mina sabe cómo son estas cosas.
P:- No. No se te va a venir a la Argentina tampoco.
H:- ¡Nooo! ¡No! No es de esas que agarran el teléfono y te dicen "arribo a Fisherton mañana" Y se te arma tal despelote. No es nada de eso. Entonces...
P:- Entonces.
H:- Entonces te vas con la mina a la habitación del hotel.
P:- ¿A la tuya o a la de la mina?
H:- A cualquiera. No mejor le decís a la mina que vaya a su habitación y vos te vas a la tuya y te das una buena ducha.
P:- Te sacás toda la arena.
H:- Claro, te sacás la arena. Los moluscos que se te hayan quedao pegados. Y te vas a la pieza de ella... y bueno ahí viejo, ¿para qué te cuento? te echas 20, 25 polvos. Cualquier cosa.
P:- ¿Veinticinco, che?
H:- Bueno... dejame lugar para la fantasía. Bah... te echas 5, 6. De esas cosas que ya los dos últimos la mina te tiene que hacer respiración boca a boca porque vos estás al borde del infarto..
P:- Si. Que ya lo hacés de vicioso.
H:- Hay un país detrás tuyo. No es joda. P:- Muy lindo, che. Muy lindo.
H:- No. No. No. Ahora biene lo interesante. Porque yo te digo una cosa. Te digo una cosa... eh... Pipo. Te digo una cosa Pipo: el mundo ha vivido equivocado. El mundo ha vivido equivocado. Yo no sé porque cárajo en todas las películas el tipo, para atracarse la mina, primero la invita a cenar. La lleva a morfar, aun lugar muy elegante, de esos con candelabros, con violinistas. Y morfan como leones, pavo, pato, ciervo, le dan groso al champan... Yo Pipi, yo, si hago eso... ¡me agrarra un apoliyo! Un apoliyo me agarra, que la mina después me tiene que llevar dormido a mi casa y tirarme ahí en el pasillo. O si no me apoliyo me agrarra una pesadez, un dolor de balero. Eructo.
P:- Y eso no colabora.
H:- No. Eso no colabora. Por eso te digo. El mundo ha vivido equivocado. Yo no sé como haían los galanes esos de cine que se iban a encamar después de comer.
P- Es la magia del cinematógrafo, Hugo. Hay que admitirlo.
H:- Pero en este día perfecto que te digo yo, vos terminás de echarte los 15 polvos con la rubia, te levantás echo un duque. Te pegás una flor de ducha , coa de quitarte de encima los residuos del pecado y ¿qué pasa? Tenés un hambre de la puta madre que lo parió. ¡Loco! No comés desde el desayuno que picaste alguna boludez. Y después no almorzaste porque el tipo que está de cacería no puede permitirse andar con sueño y hecho un pelotudo.. Entonces, entonces... imaginate bien, eh. Prestá atención Te empilchás livianito. La mina también. Ya es de noche. Está fresquito. No hay el calor puto que suele haber acá. Ahí refresca de noche. Vos como un duque pedí el morfi a la habitación ¡Imaginate vos! ... vos ahí te sentís Gardel. Acabás de encamarte con una mina de novela. Estás en un lugar de puta madre, tenés un hambre de lobo... entonces te hacés traer un vino blanco helado, pero bien helado de esos que duelen acá.
P:- Ahí es cuando uno se empieza a reir de cualquier pavada.
H:- ¡Eso! ¡Claro! que te reís de cualquier cosa... y ahí te vas al sobre con la rubia ya sin ningún apetito de ningún tipo, sólo a disfrutar de la catrera. Te vas hundiendo en el sueño. Te vas hundiendo. Está fresquito. Entra por la ventana la brisa del mar. Oís el ruido del mar. Y un poco la música de abajo... (pausa) Cobrame.

6 jun. 2016 - Título original: Te digo más… y otros cuentos. Roberto Fontanarrosa, 2001. Ilustración de cubierta: Caloi. Retoque de cubierta: lenny.


El humor argentino de Fontanarrosa se destaca por su pesimismo endémico, ... de los cuentos y las libretas de apuntes; una planera de madera para las ...

Actividad:
Luego de trabajar y comentar los textos en clase.
1) Elegir tres cuentos del autor trabajado y realizar un informe de lectura. Tomar como marco teórico el material de clase y

Roberto “el Negro” Fontanarrosa - Biblioteca Nacional.

a) Extensión, cinco páginas, que desarrollen la macro-estructura de la argumentación expositiva. (Carátula, Indice y Bibliografía,aparte) 
b) Señalar: 8 modalizadores, 8 subjetivemas, 10 deícticos entre enunciador y enunciatario, 4 recursos argumentativos, incluidos, analogía y pregunta retórica. 


c) Señalar las partes de la macro-estructura.


LA NACION | OPINIÓN | LITERATURA
El humor argentino tiene y tuvo quien lo escriba
Diversidad. De manera directa o a través del gesto irónico, cuentos, novelas e historietas se apropian del arte de la risa.

En el tercer número de Estado Crítico, la revista digital publicada por la Biblioteca Nacional, hay un dossier con notas relacionadas con el humor en la Argentina. Allí, distintos autores abordan formas del humor que van desde elstand up y los gags televisivos de Diego Capussotto hasta la revista Barcelona y la nuevas generaciones de historietistas. Sólo en uno de los artículos, Pablo Alabarces indaga la obra de quien es quizás el autor humorístico por excelencia del país, narrador y dibujante, figura pública y conversador incomparable, Roberto Fontanarrosa. El autor de El área 18 y de los cuentos de El mundo ha vivido equivocado, el creador de Boggie el aceitoso e Inodoro Pereyra configura, para Alabarces, un planeta aparte en la galaxia del humor argentino. Pero ¿qué ocurre en el resto del sistema literario?


"Por suerte la literatura argentina tiene humor, y por suerte también en muy distintos formatos -dice Elvio Gandolfo-. Macedonio Fernández tiene humor todo el tiempo: se pueden leer cientos de páginas con una sonrisa permanente y varias carcajadas en el transcurso, mientras uno se mete en profundidades que no soñaba. Ni qué hablar de Borges. O de Bioy. Más cerca está, desde luego, Fontanarrosa. Por un proceso que no me explico, he guardado casi todos sus libros de relatos, algo que no hago casi con nadie. Ahí sería al revés: disfruto al mango su sentido del humor, pero sé que en cada libro hay también grandes relatos a secas. Alguien que también me hace reír mucho, e inesperadamente (algo que caracteriza al muy buen humor), es Hebe Uhart. A su vez, me sorprende en Gustavo Ferreyra no tanto el humor desopilante de su novela Piquito de oro, sino una especie de «humor serio» al estilo de Faulkner, o de Kafka, o de algunos alemanes, en sus otras novelas." Gandolfo, autor de una obra donde los géneros literarios se entrecruzan de una manera no pocas veces cómica, publicará en el sello El 8vo. Loco Libro de mareo, un conjunto de proyectos de escritura y borradores que quedaron en un estado germinal. "En mi caso soy un auténtico desastre para contar chistes. Pero a la vez más de un amigo me ha mirado de frente, por si me ofendo, pero dice con seguridad: «Sos gracioso». No lo planifico, pero sé que es así, desde que descubrí la utilidad de encarar con humor para salvarte, en los patios de la secundaria. Después me quedó como una segunda piel. Aunque también sé ser, como me definí en un poema, «serio como una tumba tailandesa». En algunas de las fotos para la cédula parezco casi un torturador de la guerra serbocroata. Para terminar: la solemnidad, el aburrimiento, la pedantería siguen abundando en la literatura argentina. Casi tanto como cuando Cortázar se quejaba de eso. Pero bastan un par de páginas para que uno se vaya a otro libro."


Representantes de la generación intermedia de escritores, como César Aira (a pesar de lo que declara el célebre inicio de Cómo me reí, donde el protagonista abomina de los lectores que festejan la gracia de su escritura y leen con humor la tragedia en pequeña escala de sus personajes), Milita Molina, Gustavo Nielsen, Daniel Guebel, Sergio Bizzio, Fernanda García Lao, María Martoccia, Mariano Dupont, Paula Pérez Alonso Carlos Ríos y Juan José Becerra han sembrado en sus obras, de las que puede decirse que el humor no es la característica determinante pero sí un valor recurrente, diferentes especies del humor: parodias, grotesco, absurdo, patetismo extravagante, ironía, sátiras, colmos. Antes, autores tan disímiles como Alejandro Dolina, Juan Filloy e Isidoro Blaisten habían explorado los pliegues costumbristas de la literatura local para desnudar aspectos cómicos. Los más jóvenes, sobre todo aquellos no afectados por el virus de la importancia y de la celebridad, redescubren un género que, históricamente, ha infiltrado la literatura local. Ana Ojeda, Vanesa Guerra, Cecilia Pavón, Ariel Bermani, Gerardo Quirós, Patricio Eleisegui, Luciano Lamberti, Cristian Godoy transforman sus relatos para investigar las potencias subversivas del humor, que ellos aplican a prejuicios, estereotipos, formas de hablar y de escribir, ideologías y al propio campo literario, como ocurre con Lengua muerta, de Juan Marcos Almada, El caníbal, de Juan Terranova, o como hace Flavio Lo Presti en Recuerdos de Córdoba y Yo escribo mucho peor.

Daniel Divinsky, flamante ex editor de Ediciones de la Flor, y editor consumado de obras donde sobresale, si no impera, el humor, sostiene que en la Argentina siempre se han publicado libros y revistas de humor. "Lo que pasa últimamente es que predominan los libros con «humor de calidad», sucediendo a una época en la proliferaron los libros «de chistes», que no son lo mismo, o la colección La Mandíbula Mecánica de Planeta, que nivelaba hacia abajo. Por eso no estoy de acuerdo con que la literatura nacional explore poco el humor. Mi ex editorial, De la Flor, publicó una excelente antología preparada por Ariel Magnus con textos de 200 años de humor argentino (La gracia de leer) y se puede elaborar una larga lista de autores, empezando con los más antiguos, como Arturo Cancela, Eduardo Wilde, Chamico (Conrado Nalé Roxlo), César Bruto (Carlos Warnes), el mismo Cortázar y, atravesando la cordillera que significó Fontanarrosa, el citado Ariel Magnus, brillante, Sergio Olguín, Pola Oloixarac (con un humor muy sofisticado), Marcelo Birmajer y siguen las firmas. En el nicho de la literatura de humor, Ediciones de la Flor era casi la única que le había dado un lugar al género durante varios años; hoy, muchas editoriales jóvenes lo abordan con audacia e imaginación." Galerna, como De la Flor, publica libros de narradores como Guillermo Selci y Daniel Riera; Wu Wei, a Sebastián Pandolfelli, Roni Bandini, Natalia Rodríguez Simon y Luis Mazzarello, editor del sello.


"El tema es que yo no elegí escribir libros de humor: soy humorista -dice Rudy, autor entre otros libros de una biografía humorística del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud: vida y milagros-. Desde ese lugar en la vida, que tiene que ver con una manera muy particular de mirar las cosas, es desde donde escribo. No podría escribir algo que no fuera humorístico. Me saldría algo con cierto toque de humor, cierta mirada de lo absurdo. No podría ser solemne porque no creo en la solemnidad, no me parece seria la solemnidad. En cuanto a la literatura de humor, no creo que sea un género, sino que hay humoristas, entre ellos Sendra o Santiago Varela. Los libros de humor «confunden» a los libreros y muchas veces no saben dónde ubicarlos, y pueden aparecen incluso entre los infantiles (caso Mafalda, Matías, y tantos otros de humor gráfico). También hay cuentos y novelas que en lo único que coinciden con los libros de humor gráfico es en que hacen reír. Pareciera que los libros de humor, como el humor, desorientan, desubican".


El humor argentino se expresa no sólo en imitaciones y skechts televisivos, en parodias de figurones públicos y chistes soeces sino también, de una manera más consecuente y quizás perdurable, en la literatura como una forma estimulante de crítica social, denuncia y burla de las convenciones sociales. La naturaleza del humor es compleja, antidogmática, profundamente vital, y se expresa en trastrocamientos de sentido y, sin llegar a negarlos, discusión de valores. Escritora ejemplar en el uso del humor, Angélica Gorodischer respondió así a una consulta sobre ese registro en la literatura nacional: "¿El humor en la literatura? Y, sí, siempre lo ha habido. Piensen en el señor Quevedo, por ejemplo. Ya sabemos que el humor ayuda. A escritoras y escritores también. O para ridiculizar al colega (hoy en día menos que en el siglo XVI, eso sí) o para ayudarse y ayudar a quien lee a transitar los tiempos terribles. Y todos los tiempos y todos los países han tenido y tienen (tenemos) tiempos terribles. Es bueno, es saludable que haya humor en la literatura, que podamos salir de nosotros mismos para burlarnos de nosotros mismos, que al fin y al cabo somos nosotros, ya no los dioses ni el destino, los artífices de los tiempos terribles. Claro que también podemos aplicar el humor a dioses y destino, si se nos da la gana, pero allí hay más dobleces que investigar. A mí, les confieso, el humor me sale solo y lo dejo que salga porque me encanta saber que todavía está ahí al alcance de la mano".

El humor de Tato Bores: el monólogo


Actividad: Elige uno de los monólogos.
1) Analiza los recursos humorísticos.
2) Realiza una sinópsis del monólogos.
3) Analiza mediante qué tipos textuales o macro-estructuras construye el monólogo.
4) Reconoce estrategias discursivas, como recursos expositivos o argumentativos, conectores, modalizadores, subjetivemas.
5) Realiza un texto crítico acerca del monólogo de Tato como discurso humorístico.


jueves, 4 de abril de 2019

Alegoría

El concepto de alegoría deriva del latín allegoria y éste, por su parte, de un vocablo de origen griego. La noción permite hacer mención a aquella ficción en la cual una idea, frase, expresión u oración posee un significado distinto al que se expone. De igual manera, se conoce como alegoría a aquellos materiales literarios o creaciones artísticas que poseen carácter alegórico.
Una alegoría puede entenderse, en este sentido, como una temática artística o una figura literaria utilizada para simbolizar una idea abstracta a partir de recursos que permitan representarla, ya sea apelando a individuos, animales u objetos. Por citar un ejemplo: la imagen de una calavera con dos huesos cruzados constituye una alegoría de la piratería. Por otra parte, una mujer ciega con una balanza representa a la juticia. 


Cabe resaltar que las alegorías no se limitan a ser figuras literarias solitarias. Muchas veces, son parte de un procedimiento retórico de mayor magnitud, con una estructura de imágenes metafóricas que puede dar origen a obras completas. Así, la alegoría hace posible la transmisión de conocimien a través de razonamientos por analogía.
IEn la poesía, este recurso ha sido muy utilizado y en algunos casos abarca la obra completa. El uso de diversas imágenes metafóricas, conectadas de manera orgánica y sutil, puede resultar en la representación de una idea compleja o de una experiencia de la vida real, incitando el razonamiento a través de analogías.






Las mejores pinturas de la muerte en la historia del arte

¿Por qué capturar a la muerte como si ésta fuera algo que quisiéramos preservar por siempre? Porque no hace falta en su cotidianidad. En extremo opuesto al morbo o a lo oscuro, ambos elementos constitutivos en el retrato de lo muerto, la pintura se encargó de este tema y sus estetizaciones con el paso del tiempo, a partir de una metáfora polifacética en lo gráfico y en lo existencial, más allá de toda carga negativa con la que solía –o suele– considerarse.
Sin importar las connotaciones religiosas que alguna pintura pueda o no tener desde la antigüedad hasta la época actual, es innegable el intento metafísico por generar representaciones vitales para el entendimiento y explicación de un hecho ineludible. Para el abrazo de lo ya conocido. Con escenarios un tanto familiares y en cierto sentido reconfortantes, el hombre ha supuesto en el hacer pictórico una posibilidad de aceptación y reflexión en torno a un paso más.
Como si se tratara de la asimilación a otras formas de vida y se reconociera el carácter pasajero de la existencia, la creación humana siempre buscó un soporte que diera testimonio de la pérdida corpórea, pero obviara la transición de los planos. Por ejemplo, las máscaras mortuorias, las efigies, los monolitos, etcétera, son producciones (que podrían considerarse artísticas) con el propósito de la permanencia y la aparición del cuerpo ausente.Entre todas estas formas de materializar a la vida en la Tierra y su eterna dependencia con la muerte, la pintura juega un papel principal; esa disciplina que vincula el pulso del cuerpo, la inspiración del mundo y la mente del hombre con el fiel cometido de traer al pensamiento mediante una experiencia estética la presencia de lo lejanamente cercano: el desgaste o cese de la vida.
Podríamos pensar que ahora, tomando la herramienta más grande de difusión y representación existente la TV y al poder televisar cualquier cosa, el acercamiento sería de mayor impacto , no necesitaríamos otro tipo de imágenes; sin embargo, la intimidad y el vínculo con la muerte parece no surtir el mismo efecto de una representación, como puede ser el lienzo de una pintura en el clásico acto intermediado por la creatividad humana.
-“Asunción de la Virgen” (1475-76) de Francesco BotticiniPara empezar, no se trata de cualquier muerte; es el deceso de la madre del dios católico y no merecía menos homenaje visual que situarla en un paso divino al eterno lugar donde será coronada. Claro, este sitio no se limita a la Virgen María, es también la promesa y la esperanza de un porvenir sobrenatural mejor.
-“Lamento por Ícaro” (1898) de Herbert DraperTodos conocemos la historia del hombre que se quiso acercar más de lo permitido al Sol, de alcanzar lo inalcanzable, y es así como esta pintura adquiere mayor relevancia en cuanto enseñanza inmortal sobre la ambición y sus consecuencias.
“Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte”. Da Vinci

-“La decapitación de San Juan Bautista” (1608) de CaravaggioEn una atmósfera aterradora y de máxima viveza, Caravaggio logra en esta representación de caprichos, vileza y angustia que el espectador se sienta apabullado ante la próxima decapitación que está por suceder. Pensar que esa cabeza pronto descansará en una charola de plata hace más escalofriante la idea de una muerte obligada.
-“Gran escena de la muerte” (1906) de Max BeckamnnLa pintura que se encarga de representar a la perdida del hálito vital no podría estar completa en su paso por la historia si no encontrara en algún cuadro la posibilidad de mostrar fielmente el lamento, la tristeza y el dolor que le embargan.
“La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”. Borges
-“El sueño de Dante” (1871) de Dante Gabriel RossettiEse momento que en vida es tan similar a la muerte, el sueño, puede convertirse en un acercamiento real al despojo y a la ausencia; en este cuadro, Rossetti captura ambos momentos. El de la muerte del ser amado (Beatriz) y el sueño como momento de conexión con el fallecimiento.
-“La muerte de Marat” (1793) de Jacques-Louis David
¿El asesinato podría quedar fuera de la pintura mortuoria? Absolutamente no. Sea por las razones que sea, la muerte tiene distintas vías de llegada y como humanos, debemos aceptar que no toda partida a otro plano cósmico debe obedecer a un paso natural.

“Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo”. Platón
-“Ofelia” (1852) de John Everett MillaisQuizá la representación más famosa de Ofelia, esa mujer shakespeariana inmortalizada en el agua. Extrañamente, esta pintura es capaz de reflejar una gran tranquilidad a la par de una expresión terrorífica en una composición de peculiar oscuridad.
-“Muerte y vida” (1916) de Gustav Klimt
Klimt, además del beso que le hizo famoso y otros cuadros mucho más conocidos, tiene en su haber esta imagen que bien podría entenderse como un análisis de las edades en el poderío de la muerte. El desarrollo de la vida, siempre observada por los ojos de El final.
“La muerte no es mas que un cambio de misión”. Tolstoi
-“Fin de la gloria del mundo” (1672) de Juan Valdés Leal
Esta pintura podría considerarse como uno de los más grandes exponentes del barroco andaluz, su producción fue un encargo y nos presenta una oscura reflexión sobre la vanidad, la brevedad en el mundo y el triunfo de lo finito.

-“Phoebe is dead/McQueen” (2010) de Michael Stavros
Observar a alguien en extremo cercano, en extremo amado y con una cara tan joven en manos de la muerte siempre es un motor para detener o acelerar las cosas en la vida; algo así experimentó Stavros al pintar a su hija en este lienzo, mientras ella aparentaba haber partido.
“El hombre que no percibe el drama de su propio fin no está en la normalidad sino en la patología, y tendría que tenderse en la camilla y dejarse curar”. Jung
La muerte es un tema recurrente en las maneras de producir arte en nuestro mundo; ahora sólo tuvimos la oportunidad de mencionar a la pintura y en sus cuadros más representativos, pero el abandono de esta tierra atraviesa cualquier disciplina y cualquier creencia que se tenga de ella. Hemos puesto en esta lista aquellas imágenes que consideramos son las más representativas del tema; sin embargo, es seguro que alguna faltó. Pensemos entonces que se encuentra levemente en ese reposo que retrata.***Te puede interesar:Campos de muerte que puedes visitarY en la muerte de una obra perfecta, alguien encontró vida








TEXTO DE LA ALEGORIA DE LA CAVERNA
PLATÓN

Dos cuestiones son las que -casi podemos decir- nos obligan a presentar el texto de la 'alegoría de la caverna' de Platón. Uno, ¿quién lee Platón hoy en día, año 2006, siglo XXI? Dos, la supervivencia de los textos platónicos a lo largo de dos mil cuatrocientos años nos sigue interpelando en la construcción de nuestras cuestiones políticas (de polis -griega-) que hace a nuestras conductas cotidianas de todos los días sin saber que ese ensamblado viene desde tan lejos, por supuesto, no idéntico pero sí ya planteado; por ejemplo, en la República (Politeia) se habla de lo colectivo social con las metáforas del enjambre de abejas o del hormiguero, como también se plantean los distintos tipos de gobierno, o las formas de lo justo y lo no justo (Justicia-Dike), etc. Múltiples son las cuestiones que podemos apreciar en estos diálogos que son tan actuales para nosotros porque nunca fuimos lejos de éllas (nos constituyen como problemas y prácticas, incluso como ideas o como parte del sentido común o del reservorio de lo común occidental, deberíamos agregar europeo para concluir occidental). Nuestra hipótesis es que se forja aquí -y en una larga continuación- la escena metafísica original de Occidente, los prisioneros -esclavos, diríamos hoy, cometiendo un anacronismo- no ven la realidad de lo que es, son los advertidos -los filósofos-, los que tienen la obligación de venir a liberarlos desde y con el conocer (episteme) para lograr una buena educación de aquéllos que elegirán a los que los guiarán. Hay mucho más pero con lo enunciado es suficiente.
                                                                                                                        Sergio Rocchietti   
1 - RELATO ALEGÓRICO
-Después de esto, dije imagínate (apetkason) nuestra naturaleza en esta condición, en lo que respecta a [su] educación (paideía) y falta de educación. Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna (1), que tiene la entrada abierta, en toda su exten¬sión, a la luz; en ella desde niños están con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de si, porque las cadenas les impide girar en derredor la cabeza. Más arriba y más lejos de ellos hay la luz de un fuego que brilla detrás de ellos, y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imaginate un tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima [del biombo], los muñecos.
-Me lo represento.
-Ahora imaginate que del otro lado del tabique pasan sombras que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres, y otros animales hechos en piedra y a madera y de todas clases (2) y entre los que pasan unos hablan y otros se callan.
-Extraña comparación (e¡kón) haces y extraños [son esos prisioneros].
-[Pero son] como nosotros (3). Porque, en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos o unos de otros otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a ellos?
-Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.
-Y lo mismo con [los objetos que llevan] los que pasan [no pueden mirar más que lo proyectado por el fuego].
-Ciertamente.
-Pues bien, si dialogaran entre si, ¿no crees que entenderían que es a las cosas reales que están nombrando, tal como las ven?
-Necesariamente.
-Y si la prisión tuviera un eco desde el lado que tienen delante, y alguno de los que pasan [del otro lado del tabique] hablase, ¿te parece que creerán que lo que oyen [proviene] de otra cosa que de la sombra que pasa delante de ellos?
-No, por Zeus.
-¿Y los prisioneros no tendrán por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales (skeuastá) (4)
-Es de toda necesidad.
-Examina ahora qué les sucederla naturalmente (5) si se produjese una liberación de sus cadenas y una curación de su ignorancia. Si se liberase [a uno de ellos] y forzase a levantarse repentinamente y a volver el cuello y marchar mirando la luz, al hacer todo esto sufriría y a causa del descubrimiento seria incapaz de ver aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué crees que respondería si se le dijese que lo que ha visto hasta entonces eran tonterías, y que, en cambio, ahora [está] más próximo a la verdad y vuelto hacia cosas más puras y mira correctamente? ¿Y si se le mostrara cada uno [de los hombres] que pasaban [del otro lado del tabique] y se lo obligara a contestar a preguntas sobre lo que son, no crees que se sentirá en dificultades y que considerará las cosas que antes veía como más verdaderas que las que se le muestran ahora?
-Mucho más verdaderas.
-Pues bien, y si se lo forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludir [la luz] y volverse hacia aquellas cosas que podía mirar, considerando que ésas son realmente más claras que las que se le muestran?
-Así es.
-Y si por la fuerza se lo hiciera arrastrar por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llevarlo hasta la luz del sol, ¿acaso no sufriría y se irritaría por ser arrastrado y después de llegar a la luz, tendría a los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos verdaderos?
-Ciertamente, si le sucede repentinamente.
-Tendría que acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. Primeramente mirarla con mayor facilidad las sombras, y después las figuras (eídola) de los hombres y de las otras [cosas reflejadas] en las aguas, luego [los hombres y las cosas] mismas. En seguida, contemplaría de noche las [cosas que hay] en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y a la luna, más fácilmente que durante el día, el sol y la [luz] del sol.
-Claro está.
-Por fin, pienso, podría mirar el sol no en imágenes (phantásmata) en el agua ni en otros medios, sino en-sí y por-sí, en su propia región, y contemplar cómo es.
-Necesariamente.
-Y después de esto, con respecto al [sol] concluiría que es lo que producen las estaciones y años y que gobierna todo lo que [hay] en el lugar, que se ve (horómenos), y que es causa, de algún modo, de las cosas que ellos habían visto.
-Es evidente que llegaría a estas [conclusiones] después de todo esto.
-Ahora bien, si él se acuerda de su primera morada, y de la sabiduría que allí [se creía tener], así como de sus compañeros de cautiverio, ¿no crees que se sentiría feliz del cambio y se apiadaría de ellos?
-Ciertamente.
-Respecto de los honores y elogios que se daban unos a otros, y de las recompensas para el que con mayor agudeza divisaba las cosas que pasaban [detrás del tabique], y al que más se acordaba cuáles habían desfilado antes y cuáles después en forma habitual, y a aquel de ellos que fuera más capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que estaría ansioso respecto a ellos y que envidiaría a los más honrados y poderosos de aquéllos? ¿0 no le pasarla como el [Aquiles] de Homero, y «preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre pobre (6) o soportar cualquier cosa antes que [volver] a su anterior modo de conjeturar y la vida de otrora?
-Yo también creo que padecería cualquier cosa antes que soportar la vida de otrora.
-Y ahora concibe esto. Si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento [anterior] ¿no tendría los ojos ofuscados por tinieblas, al llegar repentinamente del sol?
-Claro que si.
-Y si él tuviera que discriminar nuevamente aquellas sombras en ardua competencia con aquellos que han a tenido siempre cadenas, vería confusamente hasta que los ojos se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran [nuevamente], en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se hubiese estropeado los ojos, y que ni siquiera valía la pena intentar marchar arriba? (7). ¿Y si intentara desatarlos y conducirlos [hasta arriba] si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo, ¿no lo matarían? (8).
-Seguramente.
2 - INTERPRETACIÓN GENERAL DE LA ALEGORIA
-Pues bien, debemos aplicar esta alegoría (eikón) a las cosas que anteriormente han sido dichas. Por un lado, comparamos la región que se muestra por medio de la vista a la morada-prisión, y la luz del fuego [que hay] en ella a la potencia del sol; por otro lado, toma el ascenso y contemplación de las cosas [que hay] arriba al camino del alma desde el lugar pensable (9) (eis tón tópon noetón) y no te equivocarás en cuanto a lo que pienso, ya que es eso lo que deseas oír. Dios sabe si esto es verdad en realidad; en todo caso, lo que a mi me parece es que en lo cognoscible lo que aparece al final, y con dificultad de la vista, es la Idea del Bien.
Una vez percibida, ha de concluir que es la causa de todas las cosas rectas y bellas que, en el [lugar] visible ha engendrado la luz y es su señor, y que en el [lugar] pensable es señora y productora de la verdad y del pensamiento (noús) (10), y que es necesario verla para poder obrar con sabiduría tanto privada como públicamente.
-Comprendo, en la medida que pueda entenderte.
-Mira entonces también si convienes en esto, y no te asombres de que los que han llegado allí no estén dispuestos a ocuparse de las cosas humanas, sino que las almas aspiran a pasar el tiempo arriba; lo cual es natural, si la alegoría (eikón) narrada tiene vigencia.
-Muy natural.
-Tampoco sería extraño que alguien que de contemplar las cosas divinas, pasa a las humanas pasara vergüenza y pareciera ridículo viendo confusamente; y no acostumbrado aún suficientemente a las tinieblas presentes, se ve forzado, en los tribunales o en cualquier otra parte a disputar sobre sombras, o sobre figurillas de las cuales [hay] sombras, respecto de lo justo, y a reñir en torno a esto, de un modo tal que esto es discutido por quienes jamás han visto la Justicia-en-sí.
-De ningún modo sería extraño.
-Pero si alguien piensa un poco, recuerda que los ojos ven confusamente por dos tipos de perturbaciones; uno al trasladarse de la luz a la tiniebla y otro de la niebla a la luz. Y al considerar que estas cosas suceden en lo que al alma respecta, cuando la ve perturbada e incapacitada de mirar algo, en lugar de reírse irracional-mente, habría que examinar cuál de los dos casos es: si al salir de una vida brillante se ve confusamente por falta de hábito, o si, viniendo de una mayor ignorancia hacia lo más brillante es obnubilado por el resplandor de la luz. Asi, en un caso, se felicitará de lo que le pasa y de la vida [a que arriba], o bien se apiadará, y si se quiere reír de él, la risa será menos absurda que si se descarga sobre el [alma] que desciende desde la luz.
-Hablas mesuradarnente.
-En tal caso, es necesario considerar, si todo esto es verdad, que la educación no es tal como proclaman algunos (11) que es. Dicen que, al no estar la ciencia en el alma, ellos la ponen, como si se pusiera la vista en ojos ciegos.
-Ellos dicen eso, en efecto.
-Ahora bien, el presente relato (lógos) (12) quiere significar que el alma de cualquiera tiene en sí el poder (dýnamis) de aprender y el instrumento (órganon) para ello, y que, así como el ojo no puede volverse hacia la luz dejando las tinieblas si no [gira] con todo el cuerpo, así es con toda el alma que hay que volverse desde lo engendrado, hasta que llegue a ser capaz de soportar el contemplar la realidad (tó ón), y lo más brillante de lo que es, que es lo que llamamos el Bien. ¿No es así?
-Asi es.
-Por consiguiente, [la educación] es la técnica (tékhne) del volverse (periagogé) del modo más fácil y la conversión del modo más completo, pero no como si le infundiera el ver [a algo que no lo posee], puesto que ya lo posee, sino que, en caso de que se lo vuelva incorrectamente y mire lo que no se debe, posibilitar la conversión.
-Así parece en efecto.
-Es cierto que en los demás casos de las llamadas virtudes del alma (13) parecen estar cerca de las [cualidades] del cuerpo (14), y en efecto, si previamente ellas no están presentes [pueden] ser implantadas por el hábito y el ejercicio. Pero la [virtud] de comprender (15) parecería corresponder más bien a algo por entero más divino: nunca pierde su potencia (dýnamis), y según adónde sea dirigida, es útil y provechosa, o bien inútil y perjudicial, ¿o acaso no te has percatado de que esos que son llamados malvados, pero [en realidad son] astutos (16), tienen un alma diminuta que mira penetrantemente y ve con agudeza aquellas cosas a las que se dirige; porque no tiene la vista débil sino que está forzada a servir al mal, de modo que, cuanto más agudamente mira, tanto más mal produce?
-Sí, en realidad es asi.
-Sin embargo, dije, si desde niño se arrancara lo que en esta naturaleza es plomífero, afín a lo que deviene, y que por medio de excesos en la mesa, placeres de esa indole y lujuria, que inclinan hacia abajo la vista de alma (17), entonces, desembarazada de esos [pesos] se volvería hacia las cosas verdaderas, y con este [poder] en los mismos hombres verá del modo penetrante con que [ve] las cosas a las cuales ahora está vuelta.
-Es muy probable.
-Y no es también probable, sino incluso necesario a partir de lo ya dicho, que ni los [hombres] sin educación ni experiencia de la verdad podrán gobernar adecuadamente la Polis alguna vez, ni tampoco los que se permitan pasar todo su tiempo en el estudio: los primeros, porque no tienen vista en la vida la única cosa (18) a que es necesario apuntar al obrar en todo lo que se hace privada o públicamente; los segundos, porque no querrán actuar [en esas cosas], considerándose como si ya en vida estuvieran residiendo en la Isla de los Bienaventurados (19).
-Es cierto.
-Claro que es una tarea de nosotros, los fundadores [de esta Polis], obligar a [los hombres de] naturaleza mejor dotados a emprender el estudio (máthema) que hemos dicho antes que era el supremo, contemplar el Bien y llevar a cabo aquel ascenso, y tras haber ascendido y contemplado suficientemente, no permitirles lo que ahora se les permite.
-¿Qué cosa?
-Permanecer alli y no estar dispuestos a descender junto a aquellos prisioneros, ni participar en sus trabajos y recompensas, sean pobres o excelentes (20).
-Pero entonces ¿seremos injustos con ellos y les haremos vivir mal cuando pueden [vivir] mejor?
-Te olvidas nuevamente (21) amigo mio, que [la verdadera] ley no atiende a que una sola clase (génos) la pase excepcionalmente bien en la Polis, sino que se las compone para generar en la Polis entera esto: que se armonicen los ciudadanos, sea por la persuasión o por la fuerza, haciendo que se presten entre sí los servicios, de modo [los de] cada [clase] sean capaces de beneficiar a la comunidad (tó koinón) (22). Y si se forja a a tales hombres [capaces de contemplar el Bien] en la Polis no es para permitir que cada uno se enderece hacia donde le da la gana, sino para utilizarlos para la consolidación de la Polis.
-Es verdad; lo había olvidado, en efecto.
3 - CONSIDERACIONES FINALES
-Podrás observar, Glaucón, que no seremos injustos con los filósofos que hemos formado, sino que les hablaremos con justicia, al forzarlos a ocuparse y cuidarse de los demás. Les diremos, en efecto, que es natural que en otras Polis (23) los que hayan llegado a ser [filósofos] no participen en los trabajos de la Polis, porque se han criado como espontáneamente, al margen de la voluntad del régimen (politeía) respectivo; y aquel que se ha criado solo sin deber alimento a nadie, en buena justicia no tiene por qué poner celo en compensar su alimento a nadie. Pero no es el caso con ustedes (24). A ustedes nosotros los hemos formado tanto para ustedes como para la Polis, para ser conductores y reyes de los enjambres (25) los hemos educado mejor y más completamente que a los [de otras Polis] y más capaces de participar en ambas cosas [o sea, tanto en la filosofía como en la política].
Por consiguiente, cada uno a su turno (26) debe descender hacia la morada común a los demás y habituarse a contemplar las tinieblas. En efecto, una vez habituados verán mil veces mejor las cosas de allí y conocerán cada una de las imágenes, de qué son [imágenes], porque ustedes habrán visto antes lo verdadero concerniente a las cosas bellas, justas y buenas (27). Y asi la Polis valdrá, para nosotros y para ustedes, como una realidad, no como un sueño, como pasa actualmente en la mayoría [de las Polis], donde compiten entre sí como entre sombras y disputan en torno al gobierno, como si fuera algo bueno y de enorme valor. Pero lo cierto es que en la Polis en la que menos anhelan gobernar los que tienen que hacerlo, [el gobierno] es forzosamente el mejor y alejado de disensiones, mientras que [el gobierno] que experimente lo contrario tendrá gobernantes contrarios [a lo que ellos mismos pretenden].
-Es muy cierto.
-¿Y te parece que los que hemos formado se rehusarán a estas cosas que hemos dicho, y no estarán dispuestos a compartir en la Polis los trabajos cada uno por turno, incluso residiendo la mayor parte del tiempo juntos en [el ámbito de] lo puro? (28).
-Imposible, porque estamos ordenando cosas justas a los justos, y por sobre todo cada uno ha de gobernar por necesidad, al contrario de lo que sucede ahora a los que gobiernan en cada Polis.
-La cosa es así, mi amigo; si has hallado para los que van a gobernar un modo de vida (bíon) mejor que el gobernar, podrás obtener una Polis bien gobernada. En efecto, sólo en esa Polis gobiernan los que son ricos de verdad, porque no es en dinero que han de ganar felicidad, sino en una vida virtuosa y sabia. No, en cambio, donde los poco dotados y ansiosos de bienes particulares marchan sobre los asuntos públicos, convencidos de que allí deben apoderarse de lo bueno, ya que el gobierno se convierte en objeto de disputa, y esta guerra doméstica e intestina acaba con ellos y con el resto de la Polis.
-Es verdad, sin duda.
-¿Sabes acaso de algún otro modo de vida que el de la verdadera filosofía que lleve a menospreciar el gobierno de las cosas de la Polis?
-No, por Zeus.
-Ahora bien, es necesario que no tengan acceso al gobierno los que están enamorados de él; sino, [surgirán] rivales [que los] combatirán.
-Así es.
-En tal caso, ¿impondrás la vigilancia de la Polis a otros que, además de ser los más inteligentes en lo que concierne al mejor gobierno de la Polis, prefieran otros honores y un modo de vida mejor que el del gobernante de la Polis (politikós)?
-A otros de ningún modo.


NOTAS:
(1)  Cornford (The Republic of  Plato,222) asocia la imaginería de la caverna misterios órficos, en los cuales un primer paso de la iniciación consistiría en conducir al catecúmeno a cavernas o cámaras oscuras que representaran el mundo subterráneo o "infierno" para que le fueran revelados objetos sagrados a la luz de una hoguera. Cornford no cita sus fuentes, pero hay muchos libros plagados de este tipo de fantasía, que hallan su inspiración a veces en textos provenientes de los primeros tiempos del cristianismo y de los ritos de los cristianos en las catacumbas de Roma. Lo cierto es que "en tiempos primitivos se podía apro¬ximar a las divinidades entrando en cavernas", segán informa H. W. Parke (Greek Orakles, Londres, 1967, p. 26), a propósito del hallazgo de grutas en santuarios que han servido para oráculos apolíneos. Pero Apolo y Zeus sólo se han apropiado de santuarios que, al parecer, correspondían a la madre-Tierra, sin perder por eso su carácter oracular (ver cap. 3, "The cavern and the Apo¬lline Medium" y 4, 'Primitive Delphi'). Como comprenderá el lector del texto platónico, éste no guarda relación con ninguna de estas posibilidades. A lo sumo, si el hombre griego pre-homé¬rico buscaba la verdad de boca de la Diosa Tierra en grutas subterráneas, la caverna de esta alegoría se presenta como una contrapartida, ya que hay que salir afuera de ella para ver la verdad. En Leyes V, 727 d-e se usa la contraposición "hijo de la tierra" (gegenés) -"Olímpico- para contrastar al cuerpo con el alma, y aunque en sus últimas obras procuró dar un lugar al elemento femenino-material en su cosmovisión religiosa, Platón siempre vio la verdad en la luminosidad y en las alturas, lejos de la oscura tierra.
(2) Como dice Adam, "los originales de la caverna (excepto los prisioneros mismos, 515a) son skeuastá", es decir, "utensilios artificiales".
(3) En el Fedón se dice que "los hombres estamos en una especie de prisión" (62a), aunque la liberación corresponde a los dioses; y en el pasaje 68d se habla de liberarse "del cuerpo, como si se tratara de cadenas", precisamente porque, como en este pasaje, nos impide la aproximación a la verdad. Cf. Cratilo 400c, donde se dice que la palabra sóma no sólo significa "cuerpo" sino también "celda", y que, de hecho, el cuerpo encadena al alma. Véase el final de la nota 1.
(4) Ver nota 2.
(5) Cuando dice "naturalmente" (physei) puede significar tanto un hecho que los devolviese a un estado natural desde otro antinatural, como es el estar alejado de la luz (Adam), cuanto que la liberación o lo subsiguiente sea natural.
(6) Las palabras homéricas están en Odisea, XI, 489-90, cuando Aquiles rechaza el consuelo de Ulises por hallarse en el Hades. Tras haber dicho Ulises que Aquiles impera en el Hades, Aquiles responde: "No quieras consolarme de la muerte, queridísimo Ulises, / pues preferiría ser un labrador que fuera siervo / de un hombre pobre, que no tuviera muchos bienes / antes que enseñorearme sobre todos los muertos". Platón no cita en forma versificada, ya que altera el modo, tiempo y persona de los verbos "preferiría" y "ser" ('preferiría' es dicho por Aquiles, obviamente, en primera persona, mientras aquí se alude, en tercera persona, al prisionero liberado), pero las otras palabras son textuales. Adam sigue a Bosanquet en la ponderación de la oportunidad de la cita, al expresarse en ella lo detestable del mundo de las sombras "en comparación con el mundo de la vida humana". Cornford dice que la cita "sugiere que la Caverna es comparable con el Hades", pero a esto habría que aclarar que sería con el Hades homérico, no con el Hades platónico (no digo con el Hades de la época de Homero o de la de Platón, para no cambiar o simplificar la riqueza de los respectivos ámbitos culturales). En efecto, en el Hades homérico las figuras no tienen "vida mental" -(Ilíada XXIII, 104; Od. 476; cf. 218-224). En Platón, en cambio, el Hades es un lugar -a veces final, generalmente de tránsito- donde el alma liberada y separada respecto del cuerpo, puede contemplar las cosas-en-sí mismas o Ideas (Fedón 66d-68a; cf. Menón 81d, y en otro sentido el mito de Er en Rep. X, 612b y ss.). Precisamente en el libro III se hace la misma cita que aquí, pero rechazándola por referirse negativamente al Hades (386b-c). Aquí, en cambio, la cita vale sin referencia al Hades, sino a un lugar sombrío, subterráneo o no.
(7) Aunque de algún modo esto puede conectarse con lo siguiente, que parece aludir a Sócrates, nos trae más pronto a la memoria la anécdota que narra Hermipo (Diógenes Laercio I, 34) acerca de Tales: por observar las estrellas cayó en una zanja, lo que provocó la risa de una anciana de su casa.
(8) Por lo menos desde Adam los comentaristas ven aquí una alusión a la muerte de Sócrates. Claro que luego se hablará de que la vuelta a la caverna es necesaria, aunque en un sentido algo distinto de lo que lo Mzo Sócrates. En la interpretación no se hablará ya del riesgo de muerte sino de la incomodidad de una situación inferior a la que se ha alcanzado afuera, pero de las posibilidades de mitigarla y la necesidad de experimentarla.
(9) Subrayo lo que es una evidente reiteración de lo expresado en la alegoría de la Línea (República 509 c-d - 513d), donde la línea no es tanto una imagen de dos mundos de objetos cuanto del recorrido mental (epistemológico) del alma.
(10) Subrayo lo que es una evidente reiteración de la alegoría del Sol, con lo cual podemos advertir, en pocas líneas, la continuidad entre las tres alegorías y elementos comunes.
(11) Los sofistas. Según Adam, el participio epangellómenoi es un término técnico para referirse a la profesión de los sofistas, y cita, entre otros diálogos platónicos, Protágoras 319a y Gorgias 447e.
(12) La alegoría de la caverna. En el presente pasaje queda puntualizado el principal motivo diferenciador de la misma respecto de las anteriores alegorías, a saber, su carácter pedagógico, que implica, como se ve, una teoría contrapuesta a la teoría pedogógica implícita (o no) en la enseñanza de los sofistas.
(13) Aretá puede ser traducida aquí por "virtud" (aunque Chambry prefiere decir "facultad", sobre la base de la corriente sinonimia con dinamis), dada la ostensible referencia a la justicia, la templanza, la valentía y la sabiduría (504a). Ciertamente, en el libro I, 353d-e se reconoce a la justicia como areté propia del alma (tal como la vista lo es respecto de los ojos, por lo cual cabe la traducción "facultad", "capacidad"). Pero ya hemos dicho que la República ha sido escrita a lo largo de una década, aproximadamente, y el texto del libro I es anterior a la tripartición del alma que se efectúa en IV, 436a (a la que alude en VI, 504a). Cf. el tratamiento de las cuatro virtudes cardinales en IV, 427e-433c.
(14) Cualidades como agilidad, rapidez, etcétera.
(15) En el pasaje citado al final de la nota 13 se menciona la presencia de las virtudes, inclusive la sophía (428b-429a) en el cuerpo de los ciudadanos. Por eso no traduzco aquí la facultad de aprender como "sabiduría" (wisdom, dicen Cornford y Raven).
(16) Tal cual se lee el pasaje (ver Liddell-Scott, Sophós I.2.a) parece contradecirse con la doctrina del mal involuntario (que generalmente es atribuida a Sócrates, pero cuya autoría es más probable que sea de origen platónico), ya que los malvados deberían ser ignorantes. Sin embargo, el sentido de sophós no indica aquí sabiduría, sino astucia: tienen mirada penetrante, pero mal dirigida, por lo cual su astucia no es incompatible con su ignorancia de fondo.
(17) Aquí, aunque metafóricamente, se atribuye 'vista' al 'alma' (como "espíritu"), y se mezclan alegoría y realidad.
(18) La Idea del Bien, que, dice Adam en la nota respectiva, "es por consiguiente claramente no sólo un concepto metafísico sino ético; la meta de la conducta tanto como la causa última del conocimiento y de la existencia" (subrayado mío).
(19) ¿Cree Platón en una vida post mortem, con un posible final feliz en el cielo, como dice la mitología moderna, o en la Isla de los Bienaventurados, como dice en la mitología heroica, tal vez (si Píndaro es buen testigo de ello) reavivada por los órficos? En todo caso, aquí el pasaje está teñido de ironía, lo mismo que en la otra referencia a dicha Isla (540b), y el mito final, en el libro X, no habla de un término feliz sino de una migración cíclica.
(20) Este pasaje evidencia que se distorsiona el sentido de la alegoría de la caverna si se la hace terminar antes (para Raven, por ejemplo, la alegoría concluye en 517a). En 516b-e, en efecto, se ha denigrado por completo el regreso a la caverna, con sus trabajos y recompensas (cf. 516c). Ahora, en cambio, se ve que todo resulta una quimera si los gobernantes no aplican un sistema pedagógico que permita ascender al mundo, y si ellos mismos no son filósofos.
(21) Ya en IV, 419a el hermano de Glaucón, Adimanto, protesta porque los gobernantes no pueden disfrutar de bienes, a pesar de contar con el máximo poderío. La respuesta de Platón era similar a la presente: el proyecto esbozado no atiende a una sola clase (éthnos) sino a la Polis entera (420a). En el contexto siguiente leemos génos en lugar de éthnos, pero el sentido es el mismo.
(22) A menudo tò koinón= pólis (ver mi versión del Critón, Eudeba, 1973, p. 195).
(23) Las "otras Polis" son las sociedades existentes en ese tiempo, donde no había universidades que formaran filósofos, y menos aún a costa del Estado.
(24) Platón no habla a Glaucón corno si éste fuera filósofo, sino que, dramatizando, se representa la situación como si tuviera delante de sí a los filósofos recién sacados de la caverna.
(25) La comparación con abejas es socrático-platónica, tal como es evangélica la similitud con ovejas.
(26) En 540b, al retomar el símil de la Caverna, se vuelve a hablar del descenso "por turno" o gobierno rotativo de los filósofos.
(27) Aquí repetimos la observación hecha en nota 20, en 516e-517a se mostraba sólo el movimiento del enceguecimiento del que regresa a la caverna desde la luz. Por consiguiente, si la alegoría terminara en 517a o poco más adelante, se perdería esta fase posterior y de importancia fundamental: a la luz de las Ideas el hombre puede moverse mejor en el mundo fenoménico (desde el punto de vista profético - evangélico se diría que es capaz de ver "los signos de los tiempos", aunque Platón no podría pensar en eso, por no poner para nada en juego el tiempo histórico).
(28) El ámbito de lo puro no está en el más allá, como en el Fedón 67a-b, ya que, de lo contrario, sería ímposible alternar tales residencias (en el más allá) con la participación en el gobierno de la polis: más bien debe consistir en la tranquila contemplación de las Ideas y del Bien supremo, pero en vida. Es decir, como se dirá en 540b, "se ocuparán la mayor parte [del tiempo] de la filosofía", alternativamente con sus deberes políticos durante el resto de su vida, tras lo cual, y habiendo formado a otros filósofos que los reemplacen, "se marcharán a habitar en la Isla de los Bienaventurados" y la Polis los recordará con monumentos fúnebres, sacrificios públicos, etcétera.

Texto extraído de "El sol, la línea y la caverna", C. Eggers Lan, págs. 41/55, editorial Eudeba, Buenos Aires, Argentina, 1975.
Selección y destacados: S.R.
Con-versiones abril 2006


El Hipérbaton, Inversión Transposición es una figura retórica que consiste en alterar el orden lógico de las palabras de una oración:
  • Volverán las golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar → Lo lógico sería: "Las golondrinas volverán a colgar sus nidos en tu balcón".
El Hipérbaton se puede emplear para:
  • dotar a la expresión de una mayor bellezaelegancia
  • producir énfasis en una palabra o idea que se quiere destacar
  • adaptar el verso a una determinada rima
  • imitar la estructura sintáctica del latín con el fin de ennoblecer la expresióndistinguiéndola del habla popular (muy utilizado en el barroco del siglo XV)
  • Ejemplo.Del salón en el ángulo oscuro
    de su dueña tal vez olvidada
    silenciosa y cubierta de polvo
    veíase el arpa
    Gustavo Adolfo Becquer, Rimas VII